El fenómeno de El Niño comienza a tomar fuerza y plantea un escenario que puede combinar mayores precipitaciones, excesos hídricos y período...

El fenómeno de El Niño comienza a tomar fuerza y plantea un
escenario que puede combinar mayores precipitaciones, excesos hídricos y períodos
de lluvias intensas. Para los tambos de Entre Ríos, anticiparse puede ser tan
importante como aprovechar las oportunidades que un año húmedo puede generar.
La próxima primavera y el verano 2026/27 podrían presentar
un escenario climático muy particular para la producción agropecuaria
argentina. Las condiciones de El Niño ya están instaladas en el Pacífico
ecuatorial y los principales centros internacionales de pronóstico anticipan
que el fenómeno continuará fortaleciéndose durante los próximos meses.
El Centro de Predicciones Climáticas de Estados Unidos
mantiene actualmente un aviso de El Niño y proyecta que el fenómeno continúe
hasta comienzos de la primavera de 2027.
Para Entre Ríos, y particularmente para su actividad lechera, el dato merece atención.
Porque hablar de El Niño no significa simplemente hablar de "más lluvia".
La verdadera pregunta para los productores es otra:
¿Cómo se distribuirá esa lluvia y qué tan preparado está
cada sistema productivo para aprovecharla o enfrentar sus excesos?
Un escenario que puede traer oportunidades y desafíos
En una provincia donde la producción lechera depende
fuertemente de la disponibilidad de pasturas, verdeos y reservas forrajeras, un
escenario con buena disponibilidad de humedad puede representar una
oportunidad.
Más agua en el suelo puede favorecer el crecimiento de determinados cultivos y pasturas, mejorar la producción de materia seca y permitir una mayor disponibilidad de alimento para los rodeos.Pero la otra cara del escenario es conocida por los productores entrerrianos.
Cuando la lluvia llega de manera excesiva o concentrada, el
agua puede transformarse rápidamente en un problema.
Anegamientos, dificultades para ingresar a los lotes,
deterioro de calles internas, problemas de transitabilidad y mayores
dificultades para sacar la leche pueden afectar directamente la rutina de un
establecimiento.
Y en un tambo hay algo que no puede detenerse: la producción
y la extracción de leche todos los días.Los caminos rurales vuelven a ser protagonistas
En Entre Ríos, la cuestión de los caminos de la producción adquiere una importancia especial ante un escenario de lluvias abundantes.
Para un productor agrícola puede significar una dificultad para ingresar con maquinaria.
Para un tambo, el problema puede ser todavía mayor.
La leche debe salir del establecimiento todos los días.
Por eso, frente a un posible período de mayores
precipitaciones, una de las decisiones más importantes será anticiparse al
deterioro de los accesos.
Revisar alcantarillas, cunetas, sectores bajos, caminos internos, accesos a la sala de ordeñe y zonas de circulación de los animales puede parecer una tarea menor durante un período seco.
Pero cuando llegan varios días consecutivos de lluvia, esas pequeñas deficiencias pueden convertirse rápidamente en grandes problemas.
¿Y qué puede pasar dentro del tambo?
El exceso de humedad también obliga a prestar atención a las
instalaciones.
Corrales, caminos internos, zonas de espera y sectores de alimentación necesitan contar con buen drenaje.
La acumulación de barro no solamente dificulta el movimiento de los animales y de las personas: también puede afectar las condiciones sanitarias y aumentar el estrés del rodeo.
Al mismo tiempo, el verano plantea otro desafío: el calor.
Una combinación de temperaturas elevadas y humedad puede incrementar el estrés calórico de las vacas en producción.
El INTA señala que el manejo del agua, la sombra, la
ventilación y el monitoreo del rodeo son herramientas fundamentales para
reducir pérdidas durante períodos de calor.
Por eso, antes de que llegue el verano, revisar disponibilidad
y calidad del agua, sombras, bebederos, ventilación y condiciones de los
corrales debería formar parte de la agenda de cualquier establecimiento.
El desafío también está en las reservas
Un escenario húmedo puede ser una oportunidad para producir más forraje.
Pero esa oportunidad debe ser capturada.
La producción de verdeos y cultivos destinados a reservas puede jugar un papel fundamental para aprovechar los momentos de buena disponibilidad de agua y construir una mayor seguridad alimentaria para el tambo.
El INTA Paraná ha estudiado específicamente alternativas de
verdeos de verano y confección de forrajes conservados para los sistemas
ganaderos de la región oeste de Entre Ríos, destacando justamente su
importancia para generar reservas y equilibrar las dietas en momentos de
faltante de forraje.
En otras palabras:
Un año húmedo no garantiza por sí mismo un buen año productivo.
La diferencia puede estar en la capacidad del productor para transformar esa disponibilidad de agua en forraje, reservas y estabilidad del sistema.
La pregunta no es solamente cuánto va a llover
El comportamiento de El Niño no determina de manera automática lo que ocurrirá en cada localidad.Un mismo evento puede generar condiciones diferentes según la región, el momento del año y la distribución temporal de las precipitaciones.
Por eso, más que intentar adivinar exactamente cuánto va a llover, la estrategia debería ser reducir la vulnerabilidad del sistema.
Para los tambos entrerrianos, eso significa revisar con
anticipación:
✔ Caminos y accesos.
✔ Drenajes y sectores bajos.
✔ Estado de corrales e
instalaciones.
✔ Disponibilidad de agua para los
animales.
✔ Sombra y sistemas de
refrigeración.
✔ Reservas forrajeras.
✔ Estado de pasturas y verdeos.
✔ Plan sanitario.
✔ Logística de recolección de
leche.
✔ Alternativas ante períodos de
excesos hídricos.
Entre Ríos tiene una oportunidad
La provincia cuenta con una cadena lechera con
características propias y una importante presencia de establecimientos tamberos
distribuidos en sus cuencas Este y Oeste. Estudios del INTA destacan
precisamente la particularidad de los sistemas lecheros entrerrianos y su
diversidad productiva.
En ese contexto, un escenario climático favorable puede
abrir oportunidades.
Más producción de forraje.
Mayor disponibilidad de pasturas.
Posibilidad de generar reservas.
Mejores condiciones para determinadas producciones
agrícolas.
Pero para aprovecharlas será necesario combinar información,
planificación y capacidad de respuesta.
Para Entre Ríos, y particularmente para su actividad lechera, el dato merece atención.
Porque hablar de El Niño no significa simplemente hablar de "más lluvia".
La verdadera pregunta para los productores es otra:
Más agua en el suelo puede favorecer el crecimiento de determinados cultivos y pasturas, mejorar la producción de materia seca y permitir una mayor disponibilidad de alimento para los rodeos.Pero la otra cara del escenario es conocida por los productores entrerrianos.
En Entre Ríos, la cuestión de los caminos de la producción adquiere una importancia especial ante un escenario de lluvias abundantes.
Para un productor agrícola puede significar una dificultad para ingresar con maquinaria.
Para un tambo, el problema puede ser todavía mayor.
La leche debe salir del establecimiento todos los días.
Revisar alcantarillas, cunetas, sectores bajos, caminos internos, accesos a la sala de ordeñe y zonas de circulación de los animales puede parecer una tarea menor durante un período seco.
Pero cuando llegan varios días consecutivos de lluvia, esas pequeñas deficiencias pueden convertirse rápidamente en grandes problemas.
Corrales, caminos internos, zonas de espera y sectores de alimentación necesitan contar con buen drenaje.
La acumulación de barro no solamente dificulta el movimiento de los animales y de las personas: también puede afectar las condiciones sanitarias y aumentar el estrés del rodeo.
Al mismo tiempo, el verano plantea otro desafío: el calor.
Una combinación de temperaturas elevadas y humedad puede incrementar el estrés calórico de las vacas en producción.
El desafío también está en las reservas
Un escenario húmedo puede ser una oportunidad para producir más forraje.
Pero esa oportunidad debe ser capturada.
La producción de verdeos y cultivos destinados a reservas puede jugar un papel fundamental para aprovechar los momentos de buena disponibilidad de agua y construir una mayor seguridad alimentaria para el tambo.
Un año húmedo no garantiza por sí mismo un buen año productivo.
La diferencia puede estar en la capacidad del productor para transformar esa disponibilidad de agua en forraje, reservas y estabilidad del sistema.
La pregunta no es solamente cuánto va a llover
El comportamiento de El Niño no determina de manera automática lo que ocurrirá en cada localidad.Un mismo evento puede generar condiciones diferentes según la región, el momento del año y la distribución temporal de las precipitaciones.
Por eso, más que intentar adivinar exactamente cuánto va a llover, la estrategia debería ser reducir la vulnerabilidad del sistema.
El clima también se gestiona
El Niño no debería ser visto únicamente como una amenaza.
Tampoco como una garantía de buenas condiciones productivas.
Debe ser entendido como una señal para anticipar decisiones.
Los productores que lleguen al verano con caminos preparados, reservas suficientes, infraestructura adecuada y un plan para manejar el confort animal estarán mejor posicionados para transformar un escenario climático desafiante en una oportunidad productiva.
Y en una actividad como la lechería, donde las decisiones de hoy pueden determinar buena parte del resultado de los próximos meses, anticiparse puede marcar la diferencia.
El verano todavía no llegó. Pero las decisiones para
enfrentarlo ya comenzaron.
InfoLáctea seguirá de cerca la evolución del escenario
climático y sus posibles implicancias para la lechería de Entre Ríos.
El Niño no debería ser visto únicamente como una amenaza.
Tampoco como una garantía de buenas condiciones productivas.
Debe ser entendido como una señal para anticipar decisiones.
Los productores que lleguen al verano con caminos preparados, reservas suficientes, infraestructura adecuada y un plan para manejar el confort animal estarán mejor posicionados para transformar un escenario climático desafiante en una oportunidad productiva.
Y en una actividad como la lechería, donde las decisiones de hoy pueden determinar buena parte del resultado de los próximos meses, anticiparse puede marcar la diferencia.
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