En una provincia donde la lechería representa una actividad estratégica para numerosas familias rurales, contar con una infraestructura el...

En una provincia donde la lechería representa una actividad
estratégica para numerosas familias rurales, contar con una infraestructura
eléctrica confiable es cada vez más importante. Las inversiones en la red no
solo mejoran un servicio: también generan condiciones para producir, incorporar
tecnología y agregar valor en origen.
En el campo entrerriano, la energía eléctrica dejó hace
tiempo de ser un servicio accesorio.
En un tambo moderno, prácticamente cada etapa del proceso
productivo depende de ella: el ordeñe, la refrigeración de la leche, los
sistemas de bombeo, la iluminación, la alimentación, los equipos de frío y una
creciente cantidad de herramientas tecnológicas que permiten mejorar la
eficiencia del establecimiento.
Por eso, cuando se habla de infraestructura energética
también se está hablando de producción, competitividad y arraigo rural.
Y en este punto aparece un actor central para Entre Ríos:
ENERSA.
Una red eléctrica que acompaña la transformación productiva
La lechería entrerriana tiene una característica particular:
una parte importante de sus establecimientos se encuentra distribuida en zonas
rurales y depende de una infraestructura que debe responder a las necesidades
de una producción que funciona durante las 24 horas.
La provincia cuenta con dos grandes cuencas lecheras. La
Cuenca Oeste concentra la mayor cantidad de tambos, con presencia destacada en
departamentos como Nogoyá, Paraná, Diamante, Victoria y La Paz.
En ese contexto, fortalecer la infraestructura eléctrica
significa también fortalecer las posibilidades de desarrollo de toda una región
productiva.
La lógica es sencilla: un tambo necesita energía para
producir leche, pero también necesita energía para incorporar tecnología,
mejorar sus procesos y avanzar hacia sistemas cada vez más eficientes.
Nogoyá: energía e infraestructura para una región lechera
La relación adquiere una dimensión especial en Nogoyá, una
de las principales referencias de la actividad lechera entrerriana.
Durante 2026, ENERSA ejecutó distintas obras destinadas a
mejorar y modernizar la infraestructura eléctrica de la ciudad.
Una de ellas contempló una inversión superior a $1.200
millones, con el desarrollo de nuevos distribuidores alimentados desde la Estación
Transformadora Nogoyá y un total de 17,5 kilómetros de tendido subterráneo.
Según la empresa, el objetivo es fortalecer el sistema y acompañar tanto el
crecimiento urbano como el productivo.
A esto se sumó el reemplazo de una subestación de 400 kVA por
un centro compacto equipado con un transformador de 630 kVA, aumentando la
capacidad disponible y fortaleciendo las condiciones operativas de la red.
Aunque estas obras no estén destinadas exclusivamente a los
tambos, su impacto debe entenderse dentro de un concepto mucho más amplio:
Una infraestructura eléctrica más robusta genera mejores
condiciones para todo el entramado productivo de una región.
La energía también permite agregar valor.
El caso de los tambos quesería es particularmente
interesante:
En muchas explotaciones pequeñas y medianas, la posibilidad
de transformar la leche en el propio establecimiento puede representar una
herramienta para agregar valor y mejorar la autonomía económica.
Pero para fabricar quesos se necesita energía, para refrigerar la leche se necesita energía., para conservar el producto también y para incorporar equipamiento moderno, todavía más.
Un informe publicado por organismos nacionales sobre un
tambo quesería de la cuenca de Nogoyá mostró precisamente cómo la tecnología
energética puede convertirse en una herramienta de transformación productiva.
La familia incorporó paneles solares para afrontar dificultades de suministro y
logró reducir entre un 30% y un 40% sus costos energéticos, además de obtener
mayor estabilidad en el abastecimiento.
La experiencia demuestra algo importante:
la energía puede ser una parte de la estrategia productiva
del tambo.
Del ordeñe tradicional al tambo tecnológico
La transformación tecnológica de los tambos abre un desafío
cada vez mayor.
Hoy existen sistemas de:
- ordeñe automatizado;
- refrigeración inteligente;
- sensores;
- bombas de alta eficiencia;
- sistemas de alimentación;
- monitoreo del rodeo;
- iluminación eficiente;
- gestión digital;
- generación distribuida;
- energías renovables.
Todos ellos tienen algo en común:
necesitan una infraestructura energética capaz de
acompañarlos.
En este sentido, la modernización de las redes eléctricas no
debe pensarse solamente desde el consumo residencial.
También debe contemplar las necesidades de una Entre Ríos
productiva, donde la agroindustria, la ganadería y particularmente la lechería
requieren cada vez mayores niveles de confiabilidad y capacidad.
ENERSA y el desafío de acompañar el desarrollo rural
ENERSA cuenta además con antecedentes específicos vinculados
a la electrificación rural y al fortalecimiento de redes destinadas a acompañar
la producción. La empresa ha desarrollado obras de infraestructura eléctrica en
diferentes zonas de la provincia y mantiene dentro de sus líneas de trabajo la
atención de las necesidades de las áreas rurales y productivas.
Más recientemente, por ejemplo, ENERSA avanzó con una obra
en la zona rural de Gualeguay para incrementar la capacidad de abastecimiento y
responder al crecimiento de la demanda productiva.
Ese concepto resulta especialmente relevante para la
lechería:
acompañar el crecimiento de la demanda significa también
acompañar el crecimiento de quienes producen.
Energía y arraigo: una misma discusión
Hay una dimensión que muchas veces queda fuera de las
estadísticas.
Cuando un tambo puede contar con energía confiable,
conectividad, caminos y tecnología, aumentan sus posibilidades de permanecer en
el territorio.
Y eso significa que una familia puede seguir viviendo y
trabajando en el campo.
La propia experiencia de la cuenca lechera de Nogoyá muestra
que la incorporación de tecnología y servicios permite mejorar las condiciones
de trabajo y sostener proyectos productivos familiares. El caso relevado por
INTA describe justamente una familia que apuesta al arraigo rural y a la
modernización de su establecimiento.
Por eso, hablar de infraestructura energética también es
hablar de desarrollo territorial.
Una oportunidad para la lechería entrerriana
El desafío hacia adelante será cada vez más complejo.
Los tambos necesitarán producir de manera eficiente,
controlar costos, mejorar la calidad de la leche, incorporar tecnología y, al
mismo tiempo, reducir el impacto ambiental de sus procesos. En ese escenario, la energía será un componente estratégico.
La posibilidad de combinar una red eléctrica cada vez más
robusta con generación distribuida, eficiencia energética y energías renovables
puede abrir nuevas oportunidades para los establecimientos rurales.
ENERSA ya cuenta con herramientas vinculadas a la generación
distribuida y al régimen de usuario-generador, que permite a los usuarios que
cumplen los requisitos instalar generación eléctrica y vincularla a la red bajo
el esquema correspondiente.
Esto abre una conversación que probablemente será cada vez
más importante en la producción lechera:
¿Cómo producir más y mejor utilizando la energía de manera
más eficiente?
Una red que también sostiene la producción
Para un productor lechero, la energía no aparece en el
tanque de frío ni en el precio de la leche. Pero está detrás de buena parte de lo que ocurre dentro del
tambo.
- Está en cada ordeñe.
- En cada litro refrigerado.
- En cada bomba que funciona.
- En cada equipo que permite mejorar la producción.
- En cada herramienta tecnológica que ayuda a tomar mejores
decisiones.
Por eso, cuando una provincia fortalece su infraestructura
eléctrica, también está generando condiciones para que sus sectores productivos
puedan mirar hacia adelante.
En Entre Ríos, donde la lechería forma parte de la identidad
productiva de numerosas comunidades, contar con una red energética preparada
para el futuro será una pieza fundamental para que los tambos puedan seguir
creciendo, incorporando tecnología y agregando valor.
Y en esa construcción, la energía no es solamente un
servicio: es infraestructura para producir.
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