Un informe destaca que la mayor parte de la dieta de los rumiantes está compuesta por pastos, residuos y subproductos no aptos para el consu...
Un informe destaca que la mayor parte de la dieta de los rumiantes está compuesta por pastos, residuos y subproductos no aptos para el consumo humano, lo que pone en cuestión uno de los argumentos más utilizados contra la producción ganadera.
La idea de que la producción ganadera compite directamente con la alimentación humana es uno de los cuestionamientos más frecuentes hacia el sector. Sin embargo, datos difundidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indican que el 86% de los alimentos que consume el ganado no es apto para el consumo humano.
El organismo también señala que la afirmación de que se necesitan entre 6 y 20 kilos de cereales para producir un kilo de carne vacuna no representa la realidad de la mayoría de los sistemas productivos. En Europa, por ejemplo, la producción de rumiantes se basa principalmente en sistemas pastoriles y mixtos, donde el pasto constituye la base de la alimentación.
Pasturas y subproductos, la base de la dieta
Los rumiantes transforman recursos que las personas no pueden consumir directamente en alimentos de alto valor nutricional, como carne y leche. Además del pastoreo, los suplementos utilizados en la alimentación animal están integrados, en gran medida, por residuos de cosecha y subproductos de distintas industrias agroalimentarias.
Entre ellos se encuentran coproductos de la molienda de cereales, destilerías, procesamiento de oleaginosas como soja, colza y girasol, residuos de frutas y hortalizas, pulpas de remolacha y cítricos, papa y suero proveniente de la industria quesera.
Como resultado, la proporción de ingredientes potencialmente aptos para el consumo humano en la dieta de los rumiantes es reducida y, a escala mundial, representa apenas el 14% del total de los alimentos destinados al ganado.
El uso eficiente del suelo
El artículo también cita una investigación de la Friedman School of Nutrition Science and Policy, publicada en la revista Elementa – Science of the Anthropocene, que comparó diez modelos alimentarios con diferentes niveles de consumo de productos de origen animal.
Según ese trabajo, las dietas exclusivamente veganas requieren una mayor superficie de tierras cultivables porque dependen únicamente de cultivos agrícolas y no aprovechan los millones de hectáreas que solo pueden destinarse al pastoreo.
Los investigadores remarcan que no todas las tierras poseen las mismas condiciones productivas. Existen suelos donde la producción agrícola resulta poco eficiente por limitaciones de pendiente, profundidad, disponibilidad de agua o presencia de piedras, mientras que esas mismas superficies pueden utilizarse de manera sustentable para la producción de pasturas.
El rol de la ganadería
De acuerdo con los resultados del estudio, un sistema alimentario que eliminara completamente la producción animal podría reducir la eficiencia en el uso de la tierra y limitar la capacidad de alimentar a una población creciente.
En ese contexto, los autores sostienen que la producción ganadera cumple un papel relevante al convertir recursos no aprovechables por las personas en alimentos de alto valor biológico, además de contribuir al aprovechamiento de tierras marginales y de subproductos de otras cadenas agroindustriales.
Fuente: Revista Frisona, con datos de la FAO
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