Page Nav

HIDE

GRID_STYLE

GRID_STYLE

Post Snippets

FALSE

Hide_blog

HIDE_BLOG

Breves:

latest

Ads Place

Jersey+: la tecnología llega al tambo y abre una nueva discusión para la lechería regional

Este miércoles 26 de agosto se inaugurará en María Juana, Santa Fe, Jersey+ , un establecimiento de producción lechera 100% robotizado (y e...


Este miércoles 26 de agosto se inaugurará en María Juana, Santa Fe, Jersey+, un establecimiento de producción lechera 100% robotizado (y encerrado) de la familia Dalmasso. El proyecto combina un rodeo especializado en raza Jersey con automatización, gestión de datos y una mirada puesta también en la investigación y el desarrollo. El Director de Desarrollo Económico y Producción de Nogoyá, Ricardo Pazo, participará de la jornada, en una visita que pone nuevamente en agenda el vínculo entre innovación tecnológica y futuro de la producción lechera.

La lechería argentina atraviesa un momento en el que la discusión sobre competitividad ya no puede limitarse al precio de la leche o al volumen producido.La eficiencia, la disponibilidad de mano de obra, el bienestar animal, la calidad de la leche y la capacidad de tomar decisiones a partir de información precisa están adquiriendo un peso cada vez mayor dentro de los sistemas productivos. En ese contexto, un nuevo establecimiento ubicado en María Juana, Santa Fe, se prepara para mostrar cómo puede funcionar un tambo basado en la automatización del ordeño.

Se trata de Jersey+, un proyecto de la familia Dalmasso que combina un rodeo de raza Jersey con un sistema de ordeño robotizado y una propuesta que busca trascender la producción para convertirse también en un espacio de investigación y desarrollo. La inauguración está prevista para este miércoles 26 de agosto a las 9:30, con presentación oficial y recorrido técnico por las instalaciones. Entre los visitantes estará Ricardo Pazo, Director de Desarrollo Económico y Producción de la Municipalidad de Nogoyá, quien participará de la jornada para conocer de primera mano esta experiencia de incorporación tecnológica a la producción lechera.

Un proyecto que combina genética y tecnología

La propuesta de Jersey+ tiene una particularidad: la tecnología no aparece como un elemento aislado, sino integrada a una estrategia productiva basada en la raza Jersey. La familia Dalmasso decidió hace algunos años orientar su producción hacia esta raza, priorizando las características de su leche y buscando desarrollar un modelo donde la calidad y la eficiencia tengan un papel central. Actualmente el establecimiento cuenta con entre 350 y 400 vacas en ordeñe y alrededor de 800 hembras considerando el conjunto del rodeo. La producción se ubica aproximadamente en 5.000 litros diarios, con registros que pueden alcanzar los 7.000 litros en determinados períodos.

 El nuevo sistema busca dar un salto cualitativo en la forma de producir. Y allí aparece uno de los conceptos centrales de la robotización: el ordeño voluntario. ¿Cómo funciona un tambo robotizado? En un sistema convencional, los animales son trasladados a una sala de ordeño en horarios determinados y el personal participa directamente de buena parte del proceso. En un sistema robotizado como los que desarrolla DeLaval, el esquema cambia. Las vacas tienen acceso voluntario al robot y son identificadas individualmente. A partir de la información disponible sobre cada animal, el sistema determina si corresponde realizar el ordeño. La identificación permite asociar cada visita con una vaca determinada y registrar información productiva y sanitaria. El sistema puede entonces construir un historial individual del animal y utilizar esos datos para gestionar el rodeo.

En la serie VMS de DeLaval, por ejemplo, la identificación del animal, el control del acceso, la preparación de los pezones, la colocación de las unidades de ordeño, la extracción de leche y distintos controles posteriores forman parte de un proceso altamente automatizado. Esto modifica profundamente la relación entre animal, trabajador y tecnología. El operario deja de concentrar buena parte de su tiempo en la tarea repetitiva del ordeño y pasa a desempeñar un papel más relacionado con el manejo del rodeo, el análisis de información, el mantenimiento y la toma de decisiones.

 El robot no solamente ordeña: también genera información

Quizás uno de los aspectos más interesantes de la robotización sea que el valor de la tecnología no termina en el brazo que realiza el ordeño. El verdadero cambio está en la cantidad de información que puede generarse alrededor de cada animal. La plataforma de gestión DeLaval DelPro, por ejemplo, integra información proveniente del sistema de ordeño y de distintos sensores para generar reportes y herramientas de análisis. El objetivo es que el productor pueda conocer con mayor precisión qué está sucediendo dentro de su rodeo. En el caso del VMS, tecnologías como InSight utilizan cámaras y software para mejorar la identificación y colocación de las unidades de ordeño, mientras que PureFlow realiza la preparación individual de los pezones antes del ordeño. El sistema Flow Responsive regula el vacío en cada cuarto durante el proceso, buscando adaptar el ordeño a las características de cada animal.



 El resultado es un sistema en el que cada vaca genera continuamente información.

 Producción de leche, frecuencia de ordeños, comportamiento, actividad y distintos indicadores vinculados a la salud pueden convertirse en datos útiles para la gestión.

 Reproducción y detección temprana

La automatización también puede extenderse a otros aspectos del manejo. En el caso de la serie VMS V310, DeLaval incorpora RePro, una tecnología que permite automatizar controles relacionados con la reproducción a partir de muestras de leche y modelos biológicos. La empresa señala aplicaciones vinculadas a la detección de celo, controles de preñez y seguimiento reproductivo. Esto plantea una transformación importante. La tecnología deja de ser simplemente una máquina que reemplaza una tarea manual para convertirse en una herramienta de gestión integral del rodeo. Y ese cambio puede ser particularmente relevante en sistemas donde el productor necesita reducir horas de trabajo repetitivo y, al mismo tiempo, mejorar la precisión de las decisiones.

 ¿Qué pasa con el trabajador?

Uno de los interrogantes habituales cuando se habla de robotización es si la tecnología reemplaza al trabajador. La experiencia desarrollada en Argentina muestra una realidad más compleja. El INTA viene trabajando desde hace una década con sistemas de ordeño voluntario y tecnologías inteligentes. En el tambo robotizado de INTA Rafaela se registraron promedios de 2,3 ordeños por vaca por día, producciones individuales promedio de 32 litros y una fuerte generación de información para el manejo productivo y sanitario.La automatización modifica el trabajo, pero no elimina la necesidad de conocimiento. Por el contrario, aumenta la importancia de contar con personas capaces de interpretar información, detectar problemas, mantener los sistemas y tomar decisiones productivas. En otras palabras, el tambo robotizado no elimina la gestión: la transforma.

 Un modelo que también se está desarrollando en Argentina 

La robotización de tambos ya no es una experiencia experimental aislada. Según datos difundidos en 2025, DeLaval contaba con 121 robots VMS instalados y funcionando en 28 tambos argentinos, además de equipos vendidos para nuevas unidades productivas. La tecnología ya estaba presente en distintas provincias, entre ellas Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos. El INTA también ha documentado resultados productivos de sistemas robotizados en Santa Fe, donde la combinación de robótica, sensores y gestión de datos permitió trabajar sobre productividad, eficiencia, bienestar animal y condiciones laborales. Por eso, lo que ocurre ahora en María Juana puede leerse dentro de una tendencia más amplia.La pregunta ya no es si la robotización puede funcionar en Argentina. La discusión comienza a ser otra: ¿En qué sistemas productivos es económicamente conveniente incorporarla y cómo puede adaptarse a las diferentes realidades de nuestros tambos?

 La mirada desde Nogoyá. Entre Ríos.

 La visita de Ricardo Pazo adquiere particular interés desde la perspectiva de la producción entrerriana. Nogoyá tiene una fuerte identidad ligada a la lechería y viene impulsando, desde diferentes espacios, una agenda vinculada al desarrollo productivo y a la articulación con actores del sector. Conocer un establecimiento como Jersey+ permite observar de primera mano qué significa llevar la automatización al tambo: qué infraestructura requiere, cómo se organiza el trabajo, qué información genera, qué rol ocupa el productor y qué desafíos aparecen detrás de una inversión tecnológica de estas características. También puede servir para abrir una discusión necesaria dentro de la propia lechería entrerriana. Porque no todos los tambos necesitan un robot. Y tampoco todos tienen las condiciones económicas, edilicias o productivas para incorporarlo. Pero conocer estas experiencias permite evaluar con mayor información qué tecnologías pueden ser aplicables a cada sistema y cuáles pueden generar un retorno suficiente para justificar la inversión.

 Una visita que puede abrir nuevas preguntas

 Jersey+ representa una apuesta concreta de una empresa familiar que decidió combinar genética, tecnología y conocimiento para proyectar su actividad hacia el futuro. El proyecto llega además en un momento en que la lechería necesita encontrar nuevas herramientas para mejorar su competitividad. La robotización puede aportar automatización, información, flexibilidad en el ordeño, monitoreo individual y nuevas formas de organizar el trabajo. Pero también exige inversión, infraestructura, capacitación y una gestión diferente. Por eso, quizás el mayor valor de la jornada de este miércoles no esté solamente en conocer un robot funcionando. Si bien existen ya en el depto Nogoyá dos tambos con robot instalado en menor escala, surgen algunas preguntas: ¿Cuánto cuesta robotizar un tambo?, ¿Qué escala hace viable la inversión?, ¿Cuánto cambia la productividad?, ¿Qué sucede con el consumo de energía?, ¿Cómo se adapta el rodeo?, ¿Qué capacitación necesita el personal?, ¿Qué información comienza a estar disponible?, ¿Puede un tambo familiar incorporar esta tecnología?, ¿Y qué parte de estas herramientas podría aplicarse, incluso sin robotizar completamente, en los tambos entrerrianos?.

Son preguntas que seguramente comenzarán a encontrar respuestas a partir de experiencias como la de Jersey+. Y allí aparece una de las claves del futuro de la lechería regional: la tecnología no debería ser entendida solamente como una inversión en máquinas, sino como una inversión en información, eficiencia y capacidad de tomar mejores decisiones. Desde María Juana, la familia Dalmasso está poniendo en marcha un modelo que combina una raza especializada, automatización y conocimiento. Desde Nogoyá, la visita de Ricardo Pazo representa una oportunidad para mirar esa experiencia de cerca y pensar cómo las nuevas tecnologías pueden formar parte de la discusión sobre el futuro productivo del departamento. Porque la lechería del futuro probablemente no será solamente una cuestión de producir más leche. Será, cada vez más, una cuestión de producir con mayor precisión, utilizar mejor los recursos y convertir cada dato del tambo en una herramienta para decidir mejor.


infolactea.com.ar

Latest Articles